Reseña histórica de la inflación en República Dominicana. 1984-2011


El análisis visual de la serie, considerada en la gráfica 1, muestra la ocurrencia de dos episodios atípico se alta inflación; el primero ocurre durante 1os años 80’s y el segundo, menos prolongado, durante la crisis financiera de 2003. Los niveles de inflación observados en 1984, estuvieron influenciados por una serie de medidas asumidas por las autoridades desde 1983.[1] Estas medidas, incidieron en el incremento persistente de los precios de los productos básicos, algunos en proporciones superiores al 200%.[2] Estos resultados, llevaron a las autoridades a considerar políticas monetarias orientadas al control de la inflación como la unificación del mercado cambiario, el mayor control de las tasas de interés y algunas modificaciones a las legislaciones bancarias vigentes.

Desde julio de 1985 se observa un proceso de desinflación que termina con un periodo de relativa estabilidad de precios entre 1986-1987. No obstante, a partir de 1987 se registró una expansión monetaria que unida al incremento del gasto público y a los desequilibrios de la cuenta corriente fueron generando desconfianza en la moneda y presionando a la devaluación que finalmente dio al traste con nuevos incrementos de la inflación que persistieron hasta entrada la década de los 90’s.
 
 Gráfico No. 1
Inflación anualizada según mes, (1984-2011)
Fuente: Elaborado a partir de datos del Banco Central
 
Luego de 1991, se observa una moderación en el crecimiento de los precios, asociada a las políticas económicas adoptadas a partir del acuerdo Stand-By, firmado con el Fondo Monetario en el mismo año. El acuerdo incluyó el control de agregados monetarios mediante emisión de certificados de participación y la adopción de un ancla nominal en el régimen de tipo de cambio con el objetivo de controlar la inflación.  Durante los 90’s, la trayectoria de la inflación estuvo esencialmente determinada por elementos internos; con un déficit público, en parte, financiado por el crédito interno y un crecimiento económico por encima del potencial y de la demanda agregada.
El incremento de precios observado en 1994, estuvo influenciado por la ocurrencia de fenómenos internos de carácter atmosféricos, que afectaron la producción nacional y provocaron la escasez de algunos productos básicos, y a otros elementos externos como el incremento de los precios del café y las fluctuaciones del tipo de cambio que afecto los precios de productos básicos como la leche.[1] A finales de los 90’s se evidencio cierta presencia inflacionaria consecuencia del impacto interno de los aumentos en los precios del petróleo y a un incremento transitorio de la comisión cambiaria para hacer frente a compromisos internacionales referidos al pago de deuda y al mencionado aumento de los precios del crudo.[2]
 En 2001, los movimientos en los precios estuvieron nuevamente expuestos a choques externos como el alza de los precios internacionales del petróleo y a una serie de medidas internas de carácter impositivo asumido por el gobierno. En 2003, se produjo una aceleración importante de los precios, debido a un conjunto de factores, en su mayoría, de carácter monetario como la devaluación de la moneda respecto al dólar y a presiones especulativas propias de un periodo de incertidumbre.[3] Aunque fue la rápida depreciación de la moneda, según el Banco Central,[4] el factor preponderante en la generación de inflación.
En el segundo semestre de 2004, desde agosto específicamente, se verifica una desaceleración en el ritmo de crecimiento de los precios internos, asociada a la revaluación experimentada en la tasa de cambio y al ajuste en las expectativas de los agentes. Sin embargo, previo a este periodo, las autoridades monetarias observaron un deterioro en la relación robusta entre el dinero y la inflación, esta relación había sido base de la política monetaria y el control de la inflación ente 1990-2004,[5] lo que posibilito el anuncio, a inicio de 2005, para asumir un esquema de meta de inflación.
A partir del anuncio de la estrategia de meta de inflación se observan niveles de precios más moderados pese a presiones inflacionarias como las registradas a finales del 2007, ocasionadas a raíz de los fenómenos naturales de las tormentas Olga y Noel y a la oleada de crecimiento en los precios internacionales de alimento. Esto obligó a una política de desaceleración de la demanda interna como mecanismo para aliviar las presiones inflacionarias a partir del último trimestre de 2008.  Para 2010, existieron presiones inflacionarias ocasionadas por los ajustes realizados sobre los precios de los hidrocarburos y de la tarifa eléctrica en el último trimestre del año[6] y Más recientemente, 2011, las variaciones observadas de los precios son el resultado de choques externos asociados a incremento de los precios mundiales de materias primas.
Análisis descriptivo de la serie
 
A partir de la inspección visual de la serie de inflación mensual,[1] que se utiliza en el análisis de la persistencia (Ver gráfico 2), se muestran fluctuaciones considerables con episodios atípicos de alta inflación registrados en los 80’s y alrededor de la crisis financiera de 2003; en coherencia con los resultados obtenidos por las sesiones precedentes y por Fuentes (2006).[2] Así, la descripción subyacente sugiere episodios de alta inflación en presencia de posibles quiebres estructurales significativos. En tal sentido, los estadísticos descriptivos ofrecen poca información para describir el comportamiento de la inflación para el periodo completo. 
 
Gráfico No. 2
Serie mensual de la inflación, “1984-2011
Fuente: Elaborado a partir de datos del Banco Central
A partir del gráfico 2 y en conclusión, se pueden identificar cuatros periodos para describir el comportamiento de la serie, un primer periodo de alta inflación que ocurre durante los años 80’s hasta 1991; seguido de un segundo periodo de baja inflación y relativa estabilidad de precios durante los 90’s y los primeros años del 2000; el tercer periodo ocurre entre  2002:12–2004:08 terminando con la estabilidad mostrada en el segundo periodo y dando paso a un proceso de alta inflación y volatilidad en los precios; por último, en el cuarto periodo, etapa post crisis financiera de 2003, se evidencia una reducción significativa del nivel medio de inflación y la volatilidad de la serie.

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